En Bowen y el resto de General Alvear, el riego por canales y el clima semiárido conviven con un problema conocido por buena parte de los productores de la zona: lotes con suelos salinos, sódicos o alcalinos, donde muchos cultivos tradicionales rinden poco o directamente no prosperan. Sin embargo, esa limitante no convierte a esos campos en tierra inutilizable: con la elección adecuada de especies y algunas prácticas de manejo, es posible orientarlos hacia la producción de pasturas para ganadería.
Una investigación reciente del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), realizada por la investigadora Belén Ciacci en el Instituto de Fisiología y Recursos Genéticos Vegetales (IFRGV), mostró que la fertilización con sulfato de amonio —en lugar de urea— mejora el desarrollo del sorgo en suelos con estrés alcalino-salino-sódico, según publicó Agrofy News. El hallazgo es un buen disparador para pensar en el sorgo forrajero como una de las opciones a evaluar en estos ambientes, junto con otras especies que la investigación agropecuaria argentina viene señalando como alternativas para suelos con este tipo de restricciones.
Qué pasa en un suelo salino o sódico
Los suelos salinos tienen un exceso de sales solubles que dificulta la absorción de agua por parte de las raíces, aunque el suelo esté húmedo. Los sódicos, además, presentan una alta proporción de sodio intercambiable que degrada la estructura del suelo y puede generar problemas de infiltración y aireación. Cuando ambas condiciones se combinan con un pH elevado (alcalinidad), el ambiente se vuelve especialmente restrictivo para la mayoría de los cultivos convencionales.
El INTA estima que en la Argentina hay más de 13 millones de hectáreas con algún grado de salinidad que podrían recuperarse o aprovecharse productivamente con un manejo adecuado, según INTA Informa. En ese marco, la producción de forraje suele ser una de las vías más accesibles para dar uso ganadero a estos lotes.
Especies forrajeras que toleran salinidad
Distintos trabajos del INTA identifican especies con buena adaptación a suelos salinos y sódicos, que podrían considerarse como alternativas forrajeras en la zona:
- Agropiro alargado (Thinopyrum ponticum): una de las gramíneas perennes más recomendadas para suelos salino-sódicos y con anegamiento temporario. El INTA desarrolló el cultivar Ranquel INTA especialmente para estos ambientes, según INTA Informa.
- Grama rhodes (Chloris gayana): considerada una de las especies más tolerantes tanto a la sequía como a la salinidad, con buena producción de materia seca.
- Lotus tenuis: leguminosa que se adapta a suelos con cierto grado de salinidad y aporta calidad nutricional a la pastura.
- Melilotus (trébol de olor blanco y amarillo): otra leguminosa con tolerancia a estas condiciones, apta para siembras de otoño.
- Pasto llorón (Eragrostis curvula): recomendado históricamente para zonas semiáridas, con buena resistencia a la sequía.
- Panicum coloratum, cultivar Karai INTA: desarrollado específicamente para ambientes de alta salinidad, con mayor producción de forraje que otras variedades.
En los sectores más salinos, también pueden aparecer de manera espontánea especies nativas con valor forrajero, como el jume o distintas gramíneas del género Chloris y Trichloris, típicas de ambientes áridos y salinos del oeste argentino.
Manejo y fertilización
Más allá de la elección de la especie, el manejo puede marcar diferencias importantes en el resultado. El estudio del INTA sobre sorgo señaló que la respuesta de las plantas a la fertilización nitrogenada varió según el genotipo utilizado y la fuente de nitrógeno aplicada, con mejores resultados para el sulfato de amonio frente a la urea en estas condiciones de estrés. Aunque el trabajo se centró en sorgo, el principio de que la fuente de nitrógeno puede influir en el desempeño del cultivo en suelos salinos es un dato a tener en cuenta al planificar la fertilización de cualquier pastura en estos ambientes.
Para quienes evalúan destinar un lote salino a pasturas, algunas recomendaciones generales incluyen:
- Hacer un análisis de suelo previo, que permita conocer el nivel de salinidad, sodicidad y pH real del lote antes de elegir la especie y el plan de fertilización.
- Priorizar especies perennes tolerantes, como agropiro alargado o grama rhodes, para lotes con salinidad moderada a alta.
- Combinar gramíneas y leguminosas tolerantes (como lotus o melilotus) cuando las condiciones lo permitan, para mejorar la calidad del forraje.
- Consultar con un técnico o agrónomo sobre la fuente de nitrógeno más conveniente y la disponibilidad de semilla de los cultivares mencionados.
En Mendoza, el gobierno provincial impulsa además un plan forrajero orientado a General Alvear, que contempla financiamiento para semillas de maíz, alfalfa y otras especies forrajeras adaptadas a cada zona, según informó el Cluster Ganadero de Mendoza. Vale la pena que los productores de Bowen con lotes salinos consulten si estas líneas de apoyo incluyen especies aptas para sus condiciones de suelo.
Como en cualquier decisión de manejo, estas recomendaciones son de carácter general y deben adaptarse a las particularidades de cada establecimiento, idealmente con el acompañamiento de un profesional del agro que pueda evaluar el lote en particular.
